lunes, 27 de octubre de 2014

Las Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas (Alice's Adventures in Wonderland) - Lewis Carroll



Título: Las Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas (Alice's Adventures in Wonderland)
Autor: Lewis Carroll
Año: 1865
Género: Infantil / Fantasía / Aventura

  Alicia se aburre mientras su hermana lee un libro a la orilla de un río. De pronto ve cómo un Conejo Blanco saca su reloj de su chaqueta y al ver la hora exclama que llegará tarde. Movida por la curiosidad, Alicia decide seguirlo, cayendo en su madrigera. Así es como llega a un mundo subterráneo lleno de maravillas, donde vive miles de aventuras que rozan lo irracional, donde las situaciones son como en los sueños y los animales hablan. Una serie de aventuras caprichosas y obstáculos sin sentido dictan el viaje de Alicia, que culmina en un encuentro alocado con la Reina de Corazones, y su ejército de naipes.


      
Saga


      
Frases

  “Alicia, para tí este cuento infantil.
Ponlo con tu mano pequeña y amable
donde descansan los cuentos infantiles,
entrelazados, como las flores ya marchitas
en la guirnalda de la Memoria.
Es la ofrenda de un peregrino
que las recogió en países lejanos.”
  “Y mientras decía estas palabras, ensayó una reverencia. ¡Reverencias mientras caía por el aire! ¿Creéis que esto es posible?”
  “—¡Oh! ¡La Duquesa, la Duquesa! ¡Cómo se pondrá si la hago esperar!” - Conejo Blanco
  “—Lo que yo iba a decir —siguió el Dodo en tono ofendido— es que el mejor modo para secarnos sería una Carrera Loca.”
  “—¡Arrastro tras de mí una realidad muy larga y muy triste! —exclamó el Ratón, dirigiéndose a Alicia y dejando escapar un suspiro.
   —Desde luego, arrastras una cola larguísima —dijo Alicia, mientras echaba una mirada admirativa a la cola del Ratón—, pero ¿por qué dices que es triste?”
  “—Si cada uno se ocupara de sus propios asuntos —dijo la Duquesa en un gruñido—, el mundo giraría mucho mejor y con menos pérdida de tiempo.”
  “Si hubiera crecido, hubiera sido un niño terriblemente feo, pero como cerdito me parece precioso.” - Alicia
  “—Pero es que a mí no me gusta tratar a gente loca —protestó Alicia.
   —Oh, eso no lo puedes evitar —repuso el Gato—. Aquí todos estamos locos. Yo estoy loco. Tú estás loca.
   —¿Cómo sabes que yo estoy loca? —preguntó Alicia.
   —Tienes que estarlo afirmó el Gato—, o no habrías venido aquí.”
  “—¡Vaya! He visto muchísimas veces un gato sin sonrisa, ¡pero una sonrisa sin gato! ¡Es la cosa más rara que he visto en toda mi vida!” - Alicia
  “—¡Que le corten la cabeza!” - Reina de Corazones
  “A lo mejor es la pimienta lo que pone a la gente de mal humor», siguió pensando, muy contenta de haber hecho un nuevo descubrimiento, «y el vinagre lo que hace a las personas agrias... y la manzanilla lo que las hace amargas... y... el regaliz y las golosinas lo que hace que los niños sean dulces. ¡Ojalá la gente lo supiera! Entonces no serían tan tacaños con los dulces...»” -  Alicia
“Nunca imagines ser diferente de lo que a los demás pudieras parecer o hubieses parecido ser si les hubiera parecido que no fueses”lo que eres». - Duquesa
  “El Conejo Blanco se puso las gafas.
  —¿Por dónde debo empezar, con la venia de Su Majestad? —preguntó.
  —Empieza por el principio —dijo el Rey con gravedad— y sigue hasta llegar al final; allí te paras.”
  “Si el poema no tiene sentido, eso nos evitará muchas complicaciones, porque no tendremos que buscárselo.” - Rey de Corazones

     
Personajes


Alicia: protagonista de la historia, una niña que siempre dice la verdad, no le gusta ser grosera y es
by Namtia / deviantart.com
muy prudente.

Conejo Blanco: conejo que puede hablar y viste chaqueta. Tiene los ojos rosados.

Ratón: ratón que puede hablar. Odia a los gatos y a los perros y se enfada con facilidad.

Dodo

Bill: lagartija que habla, empleado del Conejo Blanco.
 
Oruga Azul: oruga que puede hablar, sentada sobre una seta y que fuma una pipa, de ánimo de lo más antipático. Mide exactamente siete centímetros.

Duquesa: es muy fea, con una desagradable barbilla puntiaguda.

Gato de Cheshire: gato de la Duquesa, que puede hablar y aparecer y desaparecer a voluntad. Es un gatazo rollizo con una sonrisa de oreja a oreja, con muchísimos dientes y uñas muy largas.

Liebre de Marzo: liebre que ha perdido la cordura.

Sombrerero: vendedor de sombreros que siempre está tomando té pues el Tiempo ha peleado con él y se quedó detenido a las 6 de la tarde.

Lirón: amigo de la Liebre de Marzo y del Sombrerero. Generalmente está durmiendo.

Dos, Cinco, Siete: jardineros de la Reina de Corazones, con forma oblonga y plana y con las manos y los pies en las esquinas.

Reina de Corazones

Rey de Corazones
 
Grifo

Falsa Tortuga: es vieja y con la cara arrugada.

     
Resumen Detallado (spoiler, incluye el final)


Antes de iniciar la historia misma, el autor describe con un corto poema la manera como surgió la idea de las Aventuras de Alicia, recordando el paseo en bote donde las tres hermanas Liddell, llamadas en el poema Prima, Secunda y Tertia, insistieron repetidamente en escuchar una historia. La estrofa final es una clara dedicatoria a Alice Liddell.

Alicia descubre la pequeña puerta.
Todo comienza cuando Alicia se encuentra sentada en un árbol al aire libre, aburrida, junto a su hermana. La hermana lee un libro "sin ilustraciones ni diálogos", lo que hace que Alicia divague por el aburrimiento.

Repentinamente, aparece junto a ella un Conejo Blanco vestido con chaqueta y chaleco, que corre murmurando que llega tarde, mirando su reloj de bolsillo. Alicia se interesa por él y decide seguirlo e incluso entrar a su madriguera. La madriguera resulta ser un túnel horizontal más profundo que lo esperado, el cual súbitamente se convierte en un pozo vertical sin asidero alguno, por donde Alicia cae durante mucho tiempo, mientras va viendo en las paredes estantes, cuadros y hasta un frasco de mermelada que no contiene nada en su interior, recordando además a su gato, y cosas que aprende en su escuela y preguntándose si algún día llegará al suelo. En el trayecto, Alicia se pregunta si el túnel la hará llegar a las "antipáticas", término que confunde con "las antípodas".

Al finalizar su caída y sin haberse hecho daño, Alicia no ve al Conejo Blanco por ningún lado pero se encuentra en una habitación con un montón de puertas que no puede abrir, hasta descubrir una muy pequeña detrás de una cortina. Abre la puerta con una llave que está sobre una mesa y ve al otro lado un hermos jardín. Pero ella es demasiado grande para pasar por la puerta. Alicia encuentra entonces una pequeña botella que sólo dice «BÉBEME», lo que Alicia hace atraída por la curiosidad. La poción encogió a Alicia hasta hacerla medir veinticinco centímetros de altura.

A continuación, Alicia se ve del tamaño junto para pasar por la puerta pero se da cuenta de que ha dejado la llave sobre la mesa y no hay forma de alcanzarla. La niña desea encontrar algo que la haga encongerse como un telescopio y descubre un pastel sobre el cual se lee «CÓMEME».
Alicia y el Ratón nadando en el charco de lágrimas.

El pastel tiene el efecto esperado, y Alicia crece más de tres metros. Con su nueva altura, la niña consigue tomar la llave, pero al no dejar de crecer, choca contra el techo y queda imposibilitada de acceder a la puertecita. Alicia comienza entonces a llorar, y llena la habitación con un charco de lágrimas de diez centímetros de profundidad. En eso, el Conejo Blanco pasa nuevamente frente a Alicia, apresurado. Sin querer, el conejo deja caer sus guantes blancos y un abanico que Alicia utiliza para refrescarse. El abanico resulta ser mágico, pues consigue que Alicia comience a encoger de nuevo, hasta que lanza lejos el abanico para detener el proceso. El charco de lágrimas es ahora un mar donde Alicia se ve forzada a nadar para no ahogarse. A su lado pasa nadando un Ratón, y Alicia intenta entablar conversación con él. El Ratón se ofrece a guiarla hasta la orilla. En el camino, Alicia ve que otros animales también se encuentran nadando y tratando de salir del mar de lágrimas. Entre los animales, Alicia distingue a un Pato, un Dodo, un Aguilucho y un Loro.

El Ratón cuenta su historia.
Alicia y los animales consiguen llegar a tierra firme. El Ratón decide contar una historia para dejar secos a todos, pero no da resultado. Entonces el Dodo organiza una Carrera Loca para secarse. La carrera no tiene reglas ni duración definida, salvo correr en círculos, lo que hacen todos hasta quedar secos. El Dodo también decide declarar ganadores de la carrera a todos los participantes, y decide que Alicia es quien otorgará los premios. Ante el acoso general, Alicia hurga en sus bolsillos y encuentra varios confites, que reparte entre todos. Como la niña también fue
Dodo le entrega el dedal a Alicia.
ganadora de la carrera pero no recibió confite, su premio es un dedal que ella misma tenía en el bolsillo, y que da al Dodo para que, simbólicamente, éste entregue el premio. Luego, el Ratón explica la razón de su odio hacia los gatos y los perros, pero, imprudentemente, Alicia menciona a su gata Dina y su habilidad para cazar ratones, lo que auyenta al Ratón. Luego menciona que Dina también es hábil cazando pájaros y con este comentario consigue hastiar a todos los animales, que se retiran hasta dejar a la niña sola nuevamente.

Dentro de la casa del Conejo Blanco.
Entonces, Alicia ve pasar nuevamente al Conejo Blanco que está buscando desesperadamente lo que extravió. Al ver a Alicia la confunde con su criada Mary Ann, y le exige que vaya a buscar un abanico y un nuevo par de guantes blancos a su casa. Alicia obedece y finge ser Mary Ann, para no entrar en discusiones; y llega a una casa en cuya puerta dice "C. BLANCO". Cuando Alicia entra, sube a un cuarto
¡Ahí va Bill!
donde encuentra el abanico, y otra botella con líquido. A pesar de que la botella no tenía letrero alguno, esta vez Alicia bebe por curiosidad, ya que todas las bebidas de ese mundo le han provocado efectos sorprendentes. Esta no es la excepción, y el tamaño de Alicia aumenta hasta hacerla quedar atorada dentro de la habitación. Cuando el Conejo Blanco llega a reclamar sus cosas, sólo ve un enorme brazo saliendo de la ventana en el piso superior de su casa. El Conejo va entonces a pedir ayuda, sin saber que el brazo pertenece a una niña gigante, y la multitud que se reúne afuera comienza a proponer varias soluciones para retirar al brazo, y llega a proponer que se prenda fuego a la casa. Incluso intentan que un tal Bill se meta por la chimenea, pero Alicia le da una patada y luego escucha varia voces afuera gritando: «¡Ahí va Bill».  Finalmente los de afuera comienzan a arrojar panecillos mágicos por la ventana. Alicia come algunos y disminuye de tamaño hasta poder salir de la casa. Alicia huye de la multitud y se pierde en un bosque cercano, donde se detiene frente a una seta gigante.

La Oruga Azul.
Encima de la seta gigante, Alicia encuentra a una Oruga Azul sentada y fumando una pipa. La Oruga, de manera prepotente, interroga a la niña sobre su identidad. Ésta no pudo responder de una manera sencilla, pues consideraba que, tras haber cambiado de tamaño varias veces, su propia identidad se había perdido y en ese momento ella misma ya no sabía quién era. Ambos personajes discuten entonces hasta volver al punto de inicio más de una vez. Finalmente, Alicia expresa su inconformidad con su estatura actual de siete centímetros, al considerarla insignificante. Como esa era la altura de la Oruga, el animal se retira ofendido, no sin antes indicarle a Alicia que la seta también puede afectar su estatura, para disminuirla, si comía de un lado de la seta, o para aumentarla, si comía del otro. Como Alicia no podía saber qué lado era cual, cortó dos pedacitos de los extremos opuestos. Al probarlos, los pedacitos surtieron el efecto esperado: uno hacía que Alicia encogiera, mientras que el otro estiraba su figura y la hacía ver desproporcionada. Alicia tuvo que comer varias veces de cada uno de los pedazos hasta alcanzar una estatura satisfactoria. Finalmente, Alicia vio una casita de un metro y veinte de altura, a la que decidió llamar, por lo que ajustó su estatura a veinticinco centímetros.
Lacayo Pez y lacayo Rana.

Antes de que Alicia se decidiera a aproximarse a la casita, surgió del bosque quien parecía ser un lacayo pero que tenía cabeza de pez. El lacayo llamó a la puerta y apareció un segundo lacayo, con cabeza de rana. Alicia escuchó que el Lacayo Pez traía una invitación para la Duquesa, dueña de la casa, de parte de la Reina de Corazones, para jugar al croquet. Acto seguido, el Lacayo Pez se fue, y el Lacayo Rana se quedó sentado fuera de la casa. Alicia quiso primero llamar a la puerta para entrar, y que el Lacayo Rana le abriera. Sin embargo, el Lacayo Rana no tenía intenciones de abrir la puerta, ni de conversar con Alicia, por lo que la niña simplemente abrió la puerta ella misma y entró a la casa.

La Duquesa, el bebé, la cocinera
y el gato de Cheshire.
Dentro de la casa, la Duquesa estaba sosteniendo a un bebé junto a su cocinera, quien preparaba una sopa que, a juzgar por el ambiente, tenía demasiada pimienta. También estaba en el suelo un gato sonriente, al que la Duquesa presentó como un gato de Cheshire. La Duquesa entregó al bebé a Alicia para que lo arrullara un poco, y aprovechó para desaparecer arguyendo que debía asistir al juego de croquet de la Reina. Cuando Alicia intentó mecer al bebé, que se movía incansablemente, éste comenzó a transformarse en un cerdo. Alicia salió de la casa y puso al cerdo en libertad. La niña continuó su camino por el bosque, donde reencuentra al Gato de Cheshire, quien desaparece y vuelve a aparecer frente a ella al menos un par de veces durante su conversación. Finalmente la invita a visitar al Sombrerero o a la Liebre de Marzo. Alicia decide ir a la casa de esta última.
La Liebre de Marzo, el Sombrerero
y el Lirón en la hora del té.

Cuando Alicia llega a la casa de la Liebre, observa que ésta, el Sombrerero y un Lirón se encuentran tomando el té al frente de la casa. Alicia se une a los comensales, y comienza a conversar con ellos. En el transcurso de la conversación, Alicia menciona que la fecha es 4 de mayo (por coincidencia, es la fecha de nacimiento de Alice Liddell). El Sombrerero le cuenta a Alicia que por un mal entendido, el Tiempo pensó que él quería matarlo y por eso
La Liebre de Marzo y el Sombrerero
intentas meter al Lirón en la tetera.
ya no desea hacer nada por él. Así es como, desde entonces, son siempre las seis de la tarde, y por consiguiente, siempre es la hora del té. Los personajes continúan haciendo una serie de acertijos y confunden a Alicia con su aparente falta de lógica, hasta que la niña abandona el lugar, mirando al alejarse como la Liebre y el Sombrerero tratan de meter al Lirón dentro de la tetera. A continuación, Alicia encuentra una puertecita en un árbol, la cual atraviesa para entrar al jardín de croquet.

Pintando de rojo
el rosal blanco.
En la entrada del jardín, Alicia encuentra a un trío de jardineros, Cinco, Siete y Dos, con forma de cartas de naipe, los que habían plantado un rosal blanco donde debía haber uno de color rojo. Por esa razón estaban pintando las rosas de rojo, antes de que la Reina descubriera el error. Sin embargo, los reyes de corazones y su cortejo pasaron por allí. La reina, al descubrir la treta de los jardineros, ordena que les corten la cabeza. Para evitarlo, Alicia esconde a las cartas, y los verdugos, para salir del aprieto, hacen creer a la reina que ya cumplieron con la sentencia. La reina ordena
entonces que vayan hacia donde se jugará al croquet, e invitan a Alicia a participar en el juego. Alicia los acompaña y percibe que a su lado va el Conejo Blanco, quien estaba aterrado por la imponente presencia de la reina. El Conejo casi no habla en el trayecto, únicamente lo suficiente para informar a Alicia que la Duquesa había sido hecha prisionera por llegar tarde al juego.

Jugando al croquet.
Una vez en el campo, Alicia ve que el juego tenía características peculiares: en vez de bolas, se usaban erizos, y en vez de mazos, flamencos. Tampoco había arcos, pero en su lugar los naipes se colocaban en cuatro patas para marcar el curso del juego. Todo el mundo jugaba sin ningún orden, discutiendo continuamente; los erizos escapaban cuando podían, y la Reina de Corazones ordenaba que le cortaran la cabeza a todo el que se le ocurría hacerlo.

En medio del caos, apareció en el aire la cabeza del Gato de Cheshire, y Alicia se sintió aliviada de poder conversar con alguien conocido. El Rey de Corazones se sintió intrigado por el gato. La reina, al ver al gato, como era su costumbre, ordenó que le cortasen la cabeza. El verdugo y el rey se confundieron terriblemente, pues el gato sólo había hecho aparecer su cabeza y no era evidente que hubiera un cuerpo de dónde cortarla. Alicia sugirió que, para aclarar la confusión, habría que preguntarle a la Duquesa que, al fin y al cabo, era la dueña del gato. La reina ordenó entonces que se liberase a la Duquesa de la cárcel. Sin embargo, cuando la Duquesa llegó al jardín, el gato había desaparecido nuevamente.

Conversando con la Duquesa.
La Duquesa se porta muy amablemente con Alicia, al contrario de lo ocurrido antes, lo que hace pensar a Alicia que tal vez la pimienta tiene un efecto negativo en el carácter de la gente; concluye también que el vinagre y la manzanilla deben ser también negativos, y que es preferible el consumo de azúcares y golosinas para tener buen carácter. Alicia nota, además, que la Duquesa era "feísima". Mientras Alicia y la Duquesa conversan amistosamente, llega la Reina de Corazones y ahuyenta a la Duquesa, quien no vuelve a aparecer. En ese momento, la Reina parece haberse olvidado del juego de croquet, del gato y de sus súbditos, pues lleva a Alicia ante un grifo durmiente, y le pide a éste que lleve a la niña a donde se encuentra la Falsa Tortuga, para que le cuente "su historia". El Grifo obedece y transporta a Alicia a donde se encuentra la sollozante Falsa Tortuga.
El Grifo y la Falsa Tortuga.

La Falsa Tortuga canta una canción sobre un baile de langostas en el fondo del mar. Alicia, por su
parte, narra sus aventuras desde que cayó por la madriguera del Conejo Blanco. El Grifo y la Falsa Tortuga escuchan hasta el encuentro con la Oruga Azul, y encuentran que la historia es muy extraña. La Falsa Tortuga canta entonces una canción sobre la sopa de tortuga, y súbitamente son interrumpidos por un grito lejano que anuncia el comienzo de un juicio. El Grifo toma a Alicia y la lleva corriendo al juicio, mientras la Falsa Tortuga se queda hasta que termina su canción.

El Conejo Blanco.
Cuando Alicia llega a donde se efectuará el juicio, ve que se ha constituido un jurado de animales frente a los tronos del Rey y la Reina de Corazones, alrededor de los cuales estaba el mazo de naipes y una multitud de animales espectadores. El acusado era la Sota de Corazones, y el Conejo Blanco actuaba como heraldo de la Corte. Según un poema recitado por El Conejo, la Sota era acusada de haber robado las tartas que la Reina preparó "en un día de verano". El
El Sombrerero atestiguando.
Sombrerero fue llamado como primer testigo, y acudió acompañado de la Liebre de Marzo y el Lirón. El testimonio del Sombrerero rápidamente derivó en una discusión con el Rey de Corazones, quien estaba intrigado por la etiqueta con precio del sombrero, y por el té que el Sombrerero tomaba antes de llegar. Mientras esta discusión tenía lugar y los personajes dejaban de prestar atención al juicio, Alicia comenzó a crecer repentinamente.

Alicia se levanta derribando a todos.
Entonces, el Conejo Blanco llama a Alicia como siguiente testigo. Al olvidar que súbitamente recuperó su altura normal, Alicia se levanta para comparecer como testigo y derriba sin querer todo a su alrededor. El testimonio de Alicia termina enseguida, al preguntarle el Rey qué sabe de este asunto, a lo cual ella responde que nada. Acto seguido, el Conejo Blanco lee la última prueba de la que dispone: una carta sin firma que, en forma de poema, describe cómo las tartas regresan a su dueña
original. Cuando el Rey analiza los versos, todos ven que las tartas, en efecto, se encuentran sobre la mesa. La Reina, sin embargo, insiste en dar una sentencia a la Sota, incluso antes de escuchar un veredicto del jurado. Alicia encuentra absurda la situación, y la Reina ordena entonces que sea decapitada. Cuando las cartas saltan para atacar a Alicia, ésta vuelve súbitamente al regazo de su hermana.

Al parecer, se había quedado dormida, y tras el sueño fantástico, despertó al sentir que unas hojas de árbol caían sobre su rostro. Acto seguido, Alicia cuenta el sueño a su hermana, y va a prepararse para tomar el té vespertino mientras su hermana se queda bajo el árbol recordando la historia que Alicia relató.

     
Adaptación Cinematográfica

 La magistral obra de Lewis Carroll ha sido llevada al cine y la televisión en numerosas oportunidades desde 1903.

En 1951 Walt Disney creó su adaptación en dibujos animados, que, a pesar de titularse Alicia en el País de las Maravillas, combinaba elementos de la novela original y de su continuación, A través del espejo y lo que Alicia encontró allí.
La película se ha convertido en todo un clásico del cine animado.

 En 2010 Tim Burton dirigió una nueva película, que si bien también llevaba el título de Alicia en el País de las Maravillas, fue una adapatación bastante libre pues sólo tomó prestado los personajes y algunas situaciones de los dos libros, creando una historia nueva centrada en el regreso de Alicia al País de las Maravillas.

     
Opinión Personal

  Había comenzando a leer Susurros, de A. G. Howard, que, para quienes no lo saben, se basa en el libro de Alicia en el País de las Maravillas. Pero como Susurros le da a la historia un toque bastante oscuro, por decirlo de alguna manera, pensé que lo correcto sería leer el cuento original antes de continuar. De lo contrario era muy probable que perdiera la oportunidad de disfrutar del relato de Lewis Carrol como fue concebido, con la capacidad de soñar y maravilarme, como lo haría un niño.
Ahora puedo decir con certeza que fue una buena decisión.

  El libro me encantó de principio a fin. Claro que conocía gran parte de las aventuras de Alicia, aunque habían otras que me eran completamente desconocidas.

  Encontré la lectura amena, divertida, con situaciones que me parecieron de lo mas disparatadas y cuyas extrañas explicaciones hasta me sacaron carcajadas. Concuerdo plenamente en que es un libro para grandes y para chicos. Unos y otros lo disfrutarán a su manera, cada uno mirandolo con su propio cristal.

  Estoy segura de que a todos, en menor o mayor medida, nos gustaría alguna vez caer por esa madriguera, dejar atras lo real y lo sensato y perdernos por un tiempo en ese loco pero divertido mundo de las maravillas.

  ¡Ah, y al fin entendí por qué el Sombrerero siempre está tomando té....!

     




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